Seguro que muchos de vosotros habéis utilizado alguna vez la poda apical para controlar la altura de las plantas y conseguir que desarrollen más ramas laterales. Es una técnica bastante conocida en el cultivo de cannabis, aunque todavía hay dudas sobre cómo afecta realmente a la producción.
Normalmente asociamos la poda apical con una mejor distribución de las ramas y, en determinadas condiciones, con un mayor aprovechamiento del espacio. Pero ¿qué sucede cuando la aplicamos a un cultivo de cáñamo industrial destinado a producir semillas? ¿Podemos conseguir plantas más compactas sin sacrificar parte de la cosecha?
Pues bien, un grupo de investigadores italianos ha publicado un estudio en la revista científica Agronomy en el que analiza precisamente esta cuestión. Y lo interesante es que no se trata de un ensayo de unas pocas semanas en un invernadero, sino de un trabajo realizado durante tres campañas agrícolas, entre 2023 y 2025.
Vamos a ver qué encontraron.
Título original: Evaluation of Yield and Morphological Responses of Monoecious Hemp (Cannabis sativa L.) to Topping Across Cultivars and Years: Are There Mechanical Harvest Implications?
Autores: Massimo Montanari, Elisa Fischetti, Antonio Scarfone, Alberto Assirelli, Angelo Del Giudice, Alessandro Suardi y Enrico Santangelo.
Publicado en: Agronomy, volumen 16, número 19, artículo 1958. Octubre de 2026.
Conclusiones
Como siempre, empezamos por las conclusiones del estudio, que es lo que interesa a la mayoría de cultivadores. Después dejamos los datos más técnicos para los que disfrutáis profundizando un poco más en estas investigaciones.
La poda apical redujo la altura final de las plantas aproximadamente un 14 %, sin provocar diferencias estadísticamente significativas en la producción de semillas.
Concretamente, las plantas sin podar alcanzaron una altura media de 208,9 cm, mientras que las plantas sometidas a poda apical se quedaron en 179,5 cm. Estamos hablando de casi 30 cm menos de altura al llegar a la cosecha.
Lo interesante es que esta reducción no se tradujo en una pérdida de producción estadísticamente significativa.
Las plantas podadas produjeron una media de 302,1 kg de semillas por hectárea, frente a los 325,7 kg/ha de las plantas que conservaron su ápice principal.
Aunque numéricamente existe una diferencia, los investigadores no encontraron evidencias estadísticas suficientes para afirmar que la poda afectara al rendimiento.
Por lo tanto, la poda apical permitió controlar la altura de las plantas, pero no demostró aumentar la producción de semillas.
La variedad importa, y mucho
Otro aspecto interesante es que no todas las variedades respondieron exactamente igual.
El estudio se realizó con tres variedades monoicas de cáñamo: Codimono, Carmaleonte y Futura 75.
De las tres, Futura 75 fue la que consiguió una mayor producción media de semillas, con 498,9 kg/ha, seguida de Codimono, con 287,9 kg/ha, y Carmaleonte, con 155 kg/ha.
En esta última variedad, los investigadores observaron un rendimiento numéricamente inferior en las plantas podadas. Sin embargo, la diferencia tampoco fue estadísticamente significativa.
Esto nos recuerda algo importante: no podemos esperar que todas las genéticas respondan igual ante una misma técnica de cultivo.
El clima tuvo más influencia que la poda
Uno de los resultados más interesantes del trabajo tiene poco que ver con la poda apical.
Los investigadores observaron que las condiciones ambientales de cada campaña tuvieron una influencia mucho mayor sobre la producción que el hecho de podar o no las plantas.
Fijaos en las diferencias:
- 2023: 169,9 kg de semillas por hectárea.
- 2024: 207,1 kg/ha.
- 2025: 564,8 kg/ha.
Es decir, en 2025 se obtuvo una producción más de tres veces superior a la de 2023.
Los autores relacionan estas diferencias principalmente con las condiciones climáticas, especialmente con la disponibilidad de agua durante el desarrollo y llenado de las semillas.
En otras palabras, podemos modificar la estructura de las plantas mediante podas, pero de poco sirve hacerlo si las condiciones ambientales limitan su capacidad productiva.
Plantas más bajas, ¿cosechas más fáciles?
Aquí encontramos una de las posibles aplicaciones prácticas de la investigación.
En los cultivos comerciales de cáñamo industrial, especialmente cuando se destinan a la producción de semillas, la recolección mecanizada puede complicarse por la altura de las plantas y la cantidad de material vegetal que entra en la cosechadora.
Reducir la altura del cultivo podría facilitar el trabajo de las máquinas, disminuir los problemas de alimentación del cabezal y reducir las obstrucciones.
Los investigadores plantean que la poda apical podría ser una herramienta interesante para adaptar la estructura del cáñamo a la recolección mecanizada.
Pero hay un detalle importante: en este experimento la cosecha se realizó manualmente. Por tanto, las posibles ventajas sobre el funcionamiento de las cosechadoras todavía son una hipótesis que deberá comprobarse mediante nuevos ensayos.
¿Podemos aplicar estas conclusiones al cannabis cultivado para flor?
Aquí conviene ser prudentes.
Aunque hablamos de la misma especie botánica, el estudio se realizó con variedades de cáñamo industrial destinadas principalmente a producir semillas.
No se analizaron la producción de inflorescencias secas, la concentración de cannabinoides ni la calidad de las flores.
Por tanto, estos resultados no demuestran que la poda apical aumente, disminuya o mantenga la producción de cogollos en variedades de cannabis destinadas a flor.
Lo que sí demuestra el trabajo es que podemos modificar considerablemente la arquitectura de una planta de cáñamo mediante poda apical sin que necesariamente se produzca una alteración estadísticamente significativa en su rendimiento de semillas.
Y esto, desde un punto de vista agronómico, ya es un resultado interesante.
Extracto del estudio
La investigación se desarrolló en el centro experimental CREA-CI de Rovigo, en el norte de Italia, durante las campañas agrícolas de 2023, 2024 y 2025.
Los investigadores utilizaron tres variedades monoicas de Cannabis sativa L.: Codimono, Carmaleonte y Futura 75.
El objetivo principal era determinar si la eliminación del ápice principal podía modificar la estructura de las plantas y mejorar su adaptación a la cosecha mecanizada sin perjudicar la producción de semillas.
Para comprobarlo, compararon plantas sometidas a poda apical con otras que crecieron sin esta intervención.
La poda se realizó durante la fase vegetativa intermedia, adaptando la altura de corte al desarrollo de las plantas en cada campaña.
Se evaluaron diferentes parámetros agronómicos, entre ellos la altura final, el diámetro del tallo, la densidad de plantas, la producción de semillas, la proporción de impurezas en la cosecha y el peso de mil semillas.
Los resultados mostraron que la poda apical produjo una reducción significativa de la altura de las plantas, pasando de una media de 208,9 cm en el tratamiento sin poda a 179,5 cm en el tratamiento podado.
En cambio, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre ambos tratamientos en el rendimiento medio de semillas, la proporción de impurezas o el peso de mil semillas.
La producción media de semillas fue de 302,1 kg/ha en las plantas podadas y de 325,7 kg/ha en las plantas sin podar.
El peso medio de mil semillas fue de 10,2 g en ambos tratamientos.
El análisis de los resultados también permitió comprobar que el año de cultivo y la variedad tuvieron una influencia importante sobre el comportamiento de las plantas.
Entre las variedades analizadas, Carmaleonte presentó la menor productividad media y una mayor proporción de impurezas en la cosecha.
Por otra parte, las condiciones climáticas de 2025 favorecieron una producción notablemente superior a la de las dos campañas anteriores, lo que puso de manifiesto la importancia de la disponibilidad hídrica durante las fases reproductivas del cultivo.
En conclusión, los autores consideran que la poda apical constituye una herramienta potencial para modificar la estructura del cáñamo industrial, especialmente cuando interesa reducir la altura del cultivo.
Sin embargo, señalan que será necesario realizar nuevos estudios para determinar si estas modificaciones se traducen realmente en mejoras de eficiencia durante la cosecha mecanizada.
Fuente científica: Montanari, M. et al. (2026). Evaluation of Yield and Morphological Responses of Monoecious Hemp (Cannabis sativa L.) to Topping Across Cultivars and Years: Are There Mechanical Harvest Implications? Agronomy, 16(19), 1958.
https://doi.org/10.3390/agronomy16191958
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